Deambulaba yo por las calles qué mas da cuando.., sobre las tres menos cuarto de la tarde. Y por ese azar que determina nuestro mediocre existir me encontré con una conocida de trabajo (bella, hermosa, elegante..)practicando la deambulación con la misma intensidad y alegría que yo.

Mi instinto animal hizo que la invitase a comer no sé con qué objetivo, aunque saliendo de mi "instinto animal" podría llegar a deducirse. Sorprendentemente ella acepto la invitación y siete minutos después estábamos sentados en una mesa para dos, dos manteles para cada uno, una botella de vino para dos, dos copas para cada uno, un cenicero para dos, yo no fumo, gracias, déjelo al lado de mi bella acompañante... Es lo último que espeté al camarero antes de que nos apuntase la comanda.

El caso es que empezamos a hablar de esto y aquello, de eso y lo otro, de temas inconsistentes en general y de algún tema vanal en particular. Era fantástico escuchar todo aquel aluvión de tonterías y asentir entre risas y euforia alcohólica a todo tipo de estupideces exclamadas con total naturalidad y desconocimiento. Me sentía a gusto como simple animal, cazador quizá. Ella se sentía bien también. Escuchada y admirada, indiscutida y divertida. Protagonista y objetivo.

Era fantástico para mí y era fantástico para ella. Equilibrio total en una balanza en la que yo determinaba mi peso. Su belleza estaba en su exterior y la mía en un interior que ella nunca vería. Ella me acepto feo y yo la acepté tonta. Fué un pacto entre caballeros, bueno, entre señora y caballero. Y lo pasamos genial. Hasta el día siguiente, noche incluída.

Yo disfruté de su compañía. La miraba y me parecía un sueño poder ver de cerca una obra de arte de lineas perfectas, agradable a la vista, al olfato, al gusto y al tacto. Yo era feliz de sentir aquello y de poder ser capaz de comportarme como un ganso para divertirla.

Por suerte, ella aspiraba a un tipo "joven, cachas, guapetón" y no me volvería a llamar ni al dia siguiente, ni los sucesivos. Y yo pasé un magnífico día en aquel museo, en ese museo individual con una única obra de arte y abierto a un público poco selecto pero afortunado. 

A veces, la belleza no está en el interior, y es fabuloso.

 

Dedicado a la A.A.B. (Asociación de Amigos de las Barbies)